16.4.09

16 DE ABRIL

DE 1897...

COMBATE

DE CERRO

COLORADO


El día 16, Viernes Santo, el ejército SARAVISTA acampó en la estación Cerro Colorado, soportando siempre una lluvia torrencial. Ese mismo día, se avistó al general gubernista Melitón Muñoz, al mando de la División Canelones, compuesta por tres mil hombres y reforzada por las divisiones Florida y Minas, totalizando 6.000 efectivos. Los revolucionarios eran apenas dos mil.
A la una de la tarde, se produjo el primer choque entre las fuerzas y se oyó el tronar de dos piezas de artillería.
Se inició un tiroteo que duró cuatro horas y, por vez primera, muchos revolucionarios escucharon el tronar terrible de la artillería.
El General Saravia ordenó que los tiradores se parapetaran en los terraplenes de la vía. Diego Lamas, González, Díaz Olivera, Aldama, Berro y Juan José Muñoz fueron destinados a la derecha, mientras por la izquierda se desplegaba Mena. Aparicio dirigía el centro. "Los balas de cañón, que por primera vez en esta guerra emplean los del gobierno, son recibidas entre burlas, porque no matan a nadie y le erran ".
El tiroteo continuó por horas.

NUEVA RETIRADA
Alrededor de las cinco de la tarde, Aparicio constató que "la enorme ventaja en hombres y recursos bélicos"del enemigo tornaba la victoria imposible y resolvió la retirada. Esta se realizó en perfecto orden y sin prisa, perfectamente cubierta por los tiradores, ante la indecisión del enemigo que, pese a su gran superioridad numérica, no avanzó y, por el contrario, se replegó hacia Canelones.
El Coronel Lamas permaneció en la retaguardia hasta la noche, cuando lo reemplazó Basilio Muñoz.
La batalla había culminado sin que ninguno de los contrincantes alcanzara el triunfo. Como saldo, entre las tropas revolucionarias, se contaron cuatro muertos y trece heridos, y entre los gubernistas, hubo siete muertos y cuarenta y tres heridos.
La indefinición de la batalla se debió a la falta de armas y municiones, y Aparicio, reflexionando al respecto, pensaba en que, a veces, no había más solución que utilizar lanzas contra tropas de línea.
Municiones sólo se podía conseguir en Brasil o en Argentina. El General Saravia ordenó marchar, nuevamente, hacia el Norte:
—"¡Hacia la frontera con Río Grande!"
El 17, los nacionalistas pasaron por Illescas. Allí, el General Saravia emitió la Orden General No. 1, reconociendo "en el desempeño del cargo de Jefe de Estado Mayor del Ejército al Coronel Diego Lamas ".
Con esta orden, se dio el primer paso en la organización del "Ejército Nacional".

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